#ozaoza

Mi nombre es Fernando Fedriani (@ffedriani) y soy profesor del IES Alfonso XI de Alcalá la Real. Imparto clase de Lengua y Literatura y realicé los cursos de doctorado en el ámbito de la Comunicación. Por todo ello, estoy siguiendo muy de cerca todo lo que acontece en la localidad en la que trabajo: porque me importa la localidad, pero también porque me apasiona todo lo que tiene que ver con la educación y con la comunicación. Considero que no es habitual que un fenómeno de masas se genere tan cerca de nosotros y creo que todos podemos aprender muchas cosas, y muy positivas, de todo esto.

Hoy me he tomado la libertad de destinar una de mis horas de clase a escuchar a mis alumnos. De forma controlada todos han ido opinando sobre todo el fenómeno surgido en Internet, y del que se han hecho eco diversos medios. Todos han ido sugiriendo ideas que me parece interesante compartir. Nada de esto responde a la opinión del centro en el que trabajo, pues se trata de una mera opinión personal, completamente individual y subjetiva. A pesar de lo cual, por si le resultan de ayuda a alguien, aquí las dejo:

1. A pesar de que siempre se dice que es mejor que se hable de ti, aunque no sea de forma positiva… no estamos de acuerdo. Entendemos que acontecimientos aislados y mal entendidos pueden empañar una labor educativa impecable. Y que eso no es justo. Por todo ello, y aunque no es necesario ni siquiera decirlo, todos los antiguos alumnos del IES Antonio de Mendoza expresaba esta mañana su orgulloso por haber estudiado en este centro educativo del que todos destacan su profesionalidad y calidad


2. Ha llamado la atención que se deje a los alumnos expresarse en el modo en que lo han hecho, y con la libertad con la que lo han hecho. ¿Quién puede mostrarse en contra del espíritu que subyace a ese modo de trabajar? ¿Acaso no es ese el tipo de educación que siempre demandamos.

3. Posiblemente las personas que han vertido sus ataques contra los creadores del vídeo son las mismas que suelen protestar contra la actitud de los docentes, a los que se suele tildar de inmovilistas. ¿Cómo no serlo? ¿Acaso tamaño castigo puede animar a que los docentes sigamos tratando de poner en práctica actividades novedosas y originales? ¿No nos llevan este tipo de críticas, absolutamente destructivas en la mayoría de los casos, a privar a nuestros estudiantes de nuevos intentos de mejora e innovación? ¿Quién se atreve a innovar si el precio puede llegar a ser tan alto?

4. Y decimos todos: ¿En qué piensan todos los que atacan gratuitamente a los alumnos del aula de educación especial que aparecen en el vídeo? ¿Qué clase de personas son capaces de hacer mofa de ellos? ¿Por qué no encuentran el valor necesario para firmar con un nombre propio los ataques que se centran contra un nombre propio? ¿Cómo es posible que hagan tanto daño sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos?

5. El respeto que se merece cualquier menor de edad, especialmente vulnerable a los ataques públicos, debería estar salvaguardado por cualquier sociedad desarrollada. No podemos hablar de “libertad de expresión” cuando lo que está en juego es la integridad personal de quien no puede defenderse.

6. Nos sentimos orgullosos de ser andaluces y nos horripila que cualquier manifestación que llevemos a cabo atraiga comentarios en contra de nuestra modalidad. Nuestra forma de expresarnos, como hablantes nativos que somos de la lengua española, es igualmente válida que cualquier otra. Por lo tanto, aquellos que nos señalan por hablar en el modo en que lo hacemos están demostrando su verdadera condición.

7. Entendemos que el colectivo no debe dar amparo a todos los que aprovechan la masa para atacar de un modo cruel, desmedido y gratuito a personas que solo trataron de demostrar su aprecio hacia un centro educativo. Afecto, dicho sea de paso, que es compartido por todos los que viven y trabajamos en Alcalá.

8. En la sociedad de la comunicación la búsqueda de la verdad ha dejado de ser el objetivo último de los procesos de comunicación. Por ello, algunas veces no nos detenemos ni un solo minuto a pensar qué vamos a escribir… y terminamos por expresar juicios de valor con los que ni siquiera nosotros mismos estamos de acuerdo. Tal vez sea positivo que todos reflexionemos un poco, antes de exponer comentarios que no sentiremos propios, pasado el tiempo.

9.Es positivo reírnos, comentar, compartir aquello que nos gusta. La ironía, la crítica sutil, todo ello constituye la base de la educación, al igual que la libertad de expresión y la convivencia. Nos duele creer que no es posible opinar, bromear, sin que alguien dé un paso más y se comporte de un modo hiriente.

10. Quiero expresar mi apoyo a los alumnos y compañeros del Coto y quiero darles las gracias por creer en la educación, en la innovador, y por tratar de poner en práctica ese postulado teórico que todos sabemos y que muy pocos tienen el valor necesario para llevarlo a cabo. Los alumnos son, deben ser y siempre serán el centro de nuestros centros. Prefiero mil veces un RAP compuesto por mis alumnos que cualquier otra canción, por mucho mejor que sea, compuesta por personas que se muestran incapaces de seguir aprendiendo.

Fernando Fedriani

@ffedriani

¡Una novedad importante!

Llevo toda mi vida escribiendo. En estos años me he encontrado con todo tipo de personas. Algunas te desprecian, sin llegar a leer nada de lo que has compuesto. Otros te apoyan, sin necesidad de leer nada de lo que has compuesto. Y una certera minoría te ofrece su ayuda, trabajando a tu lado.

Me siento muy afortunado porque www.beticismo.net me ha dado la oportunidad de darle vida a una sección en su página web en la que narraré mis vivencias y experiencias béticas, a lo largo de toda la temporada. Aprovecho para animaros a seguir la actualidad del club en beticismo.net y, si tenéis un rato, también para que leáis mis columnas, semanalmente.

¡Espero que os guste este nuevo proyecto! Estoy muy ilusionado y pienso que puede ser del agrado de los béticos, tanto como MENTA Y NATA.


Fernando Fedriani

30 de junio

A pesar de que las promociones siguen, y de que me queda mucho trabajo por delante, hoy tomo vacaciones. Y eso significa que daré de lado este blog tras dos meses redactando todos los días. Porque necesito reponer fuerzas y desconectar.

Seguramente esta entrada, que es la última, sea vista por mucha gente. Gente que busque en GOOGLE "menta y nata" y que encuentre este blog por puro azar de la domótica. Para todos ellos quiero resumir en cinco puntos todo lo que he vivido en estos dos meses:

1. He escrito una novela para que los béticos pasen un buen rato. Me ha dicho mucha gente que entretiene y que engancha. Ese era el objetivo. No busquéis cosas complicadas. Es literatura comercial porque está al alcance de abuelos y de nietos, de gente de todo tipo.

2. Para mí es una oportunidad maravillosa poder compartir con la gente mi amor por el Betis, pero también por la literatura. Espero haber fusionado bien los dos elementos. Nunca antes se había escrito una novela sobre la historia de un club de fútbol español. Me alegro tremendamente de haber sido el primero.

3. Escribir es como poner ladrillos o como pintar edificios. Es un trabajo muy duro y que exige de ti mucho esfuerzo. Llevo todo el año levantándome a las seis de la mañana. Sé que cuesta trabajo llegar a fin de mes, porque a mí también me cuesta muchas veces. Sacar diecisiete euros para comprar un libro no es fácil. Por eso me siento tan agradecido hacia los lectores que se están acercando hasta las librerías para adquirirlos.

4. Me siento profundamente agradecido a Luis, mi editor, al Real Betis, por darme esta oportunidad, y a toda la gente que me ha permitido ver "MENTA Y NATA" en los escaparates de media ciudad. Mi hermano, correctora e ilustradora, Helena... Yo solo soy el escritor. Muchísima gente ha trabajado para que este sueño se haga realidad. Sin todos ellos, literalmente, nada de esto hubiera sido posible.

5. Cuando era pequeño me preguntaban mis maestros qué quieres ser de mayor y decía "escritor". Ahora, cuando mis alumnos me lo preguntan, sigo respondiendo lo mismo. Esta novela es un símbolo. Muestra que todos los sueños están a nuestro alcance si no nos olvidamos de ellos.

29 de junio

Habíamos estado la tarde anterior en ONDA GIRALDA grabando una pieza para los informativos. Me siento agotado, pero tomé mi segundo café con Nuria antes de ponernos en marcha.

RADIO NACIONAL DE ESPAÑA. Me han entrevistado para un programa cultural llamado "Historias de papel". Hemos estado hablando de muchas cosas. Ha sido una entrevista muy divertida e interesante.

PUNTO RADIO. Un taxi nos llevó hasta el Estadio Olímpico. Allí grabamos otro corte. Por desgracia, no pudimos quedarnos mucho rato, pues nos esperaba otra entrevista en otro punto de la ciudad.

DIARIO DE SEVILLA. Con Paco Correal. Nos vimos en el Hotel Inglaterra. Tomó su libreta y apuntó todo lo que fuimos comentando. Hablamos de cerveza, de fútbol, de Joyce... Los temas corrían a una velocidad sorprendente.

CADENA SER. Estuvimos con Fran Ronquillo y con Salomón Hachuel. Fue breve, pero intenso. ¡Una experiencia genial! Un placer compartir micrófonos con ellos, con Florencio y con el Yuyu.

ABC. Después de la entrevista con Félix Machuca quedé con un fotógrafo para hacer fotografías junto a la estatua de Curro Romero. A cuarenta grados. Después de diez horas de trabajo y transportes. Menuda carita voy a tener cuando me vea en los papeles...

Así es una mañana de promoción. Más de quinientos kilómetros de coche entre Alcalá y Sevilla, todo el día trabajando... y he bebido unos cuatro litros de agua. En resumen, y aunque todo el mundo piensa que estas cosas son más divertidas de lo que realmente son, pocas veces en toda mi vida me he sentido tan cansado.

¡Gracias, Nuria!

28 de junio

Ayer llegué al piso con ganas de llorar. Había tenido una reunión con el jefe de ECOEM, sobre el futuro de las oposiciones. El año que viene seré preparador de Lengua y Literatura con ellos. También había estado seis horas en el IES repartiendo notas, atendiendo a padres y a alumnos cabreados por sus suspensos. Me mandaron mi agenda de promociones para las próximas 24 horas y tengo algo así como ocho eventos. Y no es broma. Además, entre el calor y el cansancio acumulado, me encontraba muy agobiado.

Estoy en el Departamento. Rellenando papeles y memorias. Tengo ganas de escribir, pero estoy mentalmente al límite. Solo faltan 2 días para que esté de vacaciones, pero estoy tan cansado que me parecen un mundo. Quiero poder, pero no puedo. Mi cuerpo está cerca de decir "basta" y si aguanto todo esto, será un pequeño milagro.

Voy a comer a la una. Hora europea. Tengo que ir a Sevilla y la agenda espera mucho de mí. Sin embargo, toda mi ilusión es sacar un rato para escribir "LA BELLA DORMIDA", mi nueva obra de teatro. Quiero leer el libro que tengo empezado y tengo muchas ganas de dar un paseo y de olvidarme que cada cinco minutos, si quiero poder pasar de día, tengo que borrar una cosa de la lista de cosas por hacer. Para que me dé tiempo de todo.

Es un instante. Levanto la cabeza. Miro por la venta y veo dos grafitis que ponen "PUTA" y "JALEO". Y pienso en la persona que los habrá hecho. ¿Qué tendrá por vivir? ¿Qué le queda por hacer? ¿Qué es lo más grande que va a experimentar y sentir en su vida? ¿Sabrá mostrarle a los demás lo que siente?

Me quedo más tranquilo pensando en que cada esfuerzo entraña un rendimiento y un resultado. Recibo más de lo que siembro, aunque ayer estaba agobiado y estresado, deseoso de borrarme del mapa y de fugarme tan lejos que nadie, ni siquiera el GPS, supiera descubrir dónde me encuentro. Y sin embargo soy tan afortunado...

27 de junio

Hoy, dentro de un rato, daremos las notas. Las notas ponen el punto y final a un curso, aunque a mí me quedan tres días para tomar vacaciones.

He decidido que dentro de tres días tomaré vacaciones y eso se plasmará, entre otras cosas, en que dejaré aparcado este diario durante el mes de julio. Necesito desconectar y descansar, pero también asimilar todo lo que ha pasado en este tiempo. Siendo francos, yo también recojo las notas esta semana. Tras tanto trabajo toca hacer balance y descubrir cómo resultó todo. Si sobresalí y suspendí. Necesito darme cuenta de qué puedo mejorar. Siempre se puede mejorar y yo, por tanto, he de evaluarme de igualmente.

Repasando en mi agenda algunos de los objetivos para este 2011, las notas que me pongo (en los apartados que pueden confesarse) serían:

LITERATURA: Sobresaliente. Me pongo un sobresaliente porque he conseguido publicar mi primera novela y he representado una obra de teatro. Creo que eso ya justifica que este ha sido un año exitoso.

EDUCACIÓN FÍSICA: Sobresaliente. Gracias al Betis. Porque hemos subido a primera y una millonésima parte de ese ascenso me pertenece como bético y abonado que soy.

INGLÉS: Insuficiente. Porque he viajado poco y esa es una de mis asignaturas pendientes de cara al futuro. Necesito expandirme más. Conocer más mundo y a más gente.

TECNOLOGÍA: Insuficiente. He aprendido a poner la aspiradora de Eloína. Salvo eso, en lo demás ando bastante corto. Sigo con serios problemas para cambiar las bombillas del piso y sigo siendo un auténtico desastre. ¡Hay cosas que no cambian!

MATEMÁTICAS: Bien. He conseguido mejorar mis cuentas económicas. Tras un año de ahorro, y a pesar de que me bajaron el sueldo a principios de curso, estoy bastante más saneado. ¡Hasta he pagado mis multas de tráfico! He tardado más de un año en pagar una multa. ¡Merezco estar en la cárcel!

HISTORIA: Notable. Por aquello de que he sacado al mercado una novela histórica y que he comenzado a darle vueltas a nuevas historias. He de leer más, cosa que no me perdono.

FILOSOFÍA: Notable. A tenor de lo que me han demostrado mis alumnos de segundo de bachillerato, he conseguido trasmitir aquello en lo que creo. Hemos de luchar por aquello en lo que creemos y la ambición y la esperanza se llevan casi siempre bien. Con mucho trabajo, todo sale.

RELIGIÓN: Suficiente. Puede que no haya hecho suficientemente bien los deberes. Aunque apruebo, cómo no, debo seguir trabajando para tener más nota. He bajado bastante.

ARTE: Suficiente. Bien pensado… ¡tengo poco arte últimamente! Estoy de un rancio… Necesito playa y salir un poco. Necesito despejarme y recuperar un puntito de alegría. La gente no se da cuenta, pero el desgaste se nota y me siento mucho menos brillante y con menos brío.

Como siempre, lo que se me da bien se me da muy bien y lo que se me da mal… muy mal. Para este verano, no me queda otra, tendré que viajar más y también tendré que ponerme las pilas en el tratamiento de los medios técnicos. De un tiempo a esta parte solo cojo el ordenador para escribir y para entrar en las redes sociales y empiezo a sentirme un poco anormalito. ¡A ver si haciendo las cosas bien en verano puedo sacar mejores notas en septiembre!

26 de junio

Con el gusanillo de toda la semana viendo teatro, me he puesto a escribir. Estoy poniendo en pie la obra que representaremos con los niños el año que viene. Se va a llamar “La Bella dormida” y ya tengo un precioso esquema que solo es preciso detallar. En pocas horas, además, he escrito unos catorce folios. Y me siento bien porque, quitando este churro de diario, llevaba varios meses sin tener la oportunidad de escribir algo nuevo.

Me ilusiono y se me alumbran los ojillos cuando vuelvo a ponerme frente al teclado. Tanto es así que hoy, después de todo y tras mucho tiempo, voy a reducir esta redacción a un par de párrafos porque tengo que hacer lo que verdaderamente más me gusta hacer. Plasmar y expresar. Canalizar y catalizar sentimientos.

Ayer volví a Sevilla. Hace muchísimo calor. Todos los años olvido el calor que hace aquí. En mi casa, en la de siempre, en la de mi madre, no hay ventiladores ni aires acondicionados. Ahora, que ya soy adulto, que vuelvo cada quince días, me sigue pareciendo incomprensible seguir optando por el camino difícil. Será que somos del Betis…

25 de junio

Esta ha sido la semana del teatro. El lunes representamos CASI TODO ES VERDAD y el miércoles fuimos al teatro Isabel la Católica. Lo más gracioso es que ayer vimos… ¡otras dos obras! Primero, a las siete y media de la tarde, vimos una obra llamada “FUGA” en la que participaba el actor de Aquí no hay quien viva, que era presidente de la comunidad, y también Kira Miró. La tercera actriz era Amparo Larrañaga y también actuaban otros dos de los que poco recuerdo. ¡Vaya auténtica mierda! Y lo digo desde el respeto… Bueno, va. Lo digo sin respeto, pues sé que los actores son conscientes de la mierda que está perpetrando. Es una auténtica estafa de cara al espectador. Y yo, que algo de teatro he visto en mi vida, puedo asegurar que fue el peor montaje que he presenciado jamás y que nuestros nenes el lunes lo hicieron muchísimo más digno.

Kira Miró está muy buena. Creo que ese es el único aliciente que le he encontrado a la pieza. La lucen un montón, ciñéndola en vestidos de puta (literalmente), pero todo lo demás resulta grosero y torpe. Un texto mal parido y sin ningún mérito. Un plan espantoso para una tarde de viernes.

Ahora viene lo gracioso. Vimos en la puerta del teatro un cartel sobre una obra de Pirandello titulada “Seis personajes en busca de autor”, de una compañía casi amateur. Decidimos ir, aunque no era el plan previsto, con la esperanza de quitarnos el mal sabor de boca de la Fuga (verla nos costó veinticinco euros, en patio de butacas). Por menos de la mitad del precio nos dejaron entrar en un teatro al aire libre que está cerca del Ayuntamiento de Granada. Nos recibían de un modo casi improvisados unas chicas que parecían ser amigas de los actores. Nos repartieron programas fotocopiados de forma artesanal y los medios técnicos resultaban ridículos en comparación con lo que acabábamos de ver.

Teatro. Vimos teatro. Una obra maravillosa y un montaje maravilloso. Emotivo y vibrante. De una belleza desnuda y sentida. De una factura directa y pura. Algo maravilloso que me hizo creer que, después de todo, la comercialidad del arte tiene la desventaja de que, al menos de vez en cuándo, alguien viene y te pega en las bruces una lección de humildad tan brutal como inolvidable.

Felicitar al equipo de trabajo de “Seis personajes”. Y me gustaría aprovechar que acabo esta semana para mandarle un abrazo a mis amigos actores (tengo varios amigos que estudian o han estudiado Arte Dramático…). Ellos siempre sienten y viven la literatura desde dentro y siempre me han enseñado muchísimas cosas. Espero que me las sigan recordando cada vez que me dé por tener un día tonto.

24 de junio

Ayer pasé cinco horas poniendo y retocando notas. Odio las juntas de evaluación. Las odio con todas mis fuerzas. Son un mercado persa donde no siempre se acierta y donde se juega con las vidas de muchos adolescentes. Si valoras lo que hay detrás, la vida que hay detrás, te conviertes en un médico con miedo a la sangre. Pero si sacas la guadaña y aplicas los criterios de evaluación de forma inflexible, te vuelves un ser despreciable.

Odio las juntas de evaluación. Hagas lo que hagas, te equivocas. Yo opto por quedarme callado y paso las horas deseando que pasen rápido. Y cuando algún tutor me pregunta el protocolario “le digo algo a…” yo siempre respondo un lacónico “que estudie más”. Que vale para todo y que siempre funciona. En el fondo, si tengo que suspender a gente, es ni más ni menos que porque no estudiaron. Tan antiguo como la vida misma.

Granada está de feria y he ido con Helena a dar una vuelta. Nos hemos montado en la noria y en una atracción de esas que se ponen boca abajo. Por fortuna no se ha roto la barra protectora y sigo vivo. Tengo mucho que contar todavía y siento, de hecho, que no he hecho nada todavía. Necesito unas vacaciones y me las tomaré pronto, pero ahora tengo claro que hay muchas cosas que quiero narrar. Tengo tanto por decir y tanto por hacer…

Me gusta el calor. Aunque el calor de Granada no es como el de Sevilla. Me he criado en una casa sin aire acondicionado y sin ventiladores. Jamás he entendido por qué no tenemos aire acondicionado ni ventiladores. Supongo que resistir esa temperaturas, y tener que tirarte sobre el suelo por ser este el rincón más fresco de la casa, te hace ser y parecer más fuerte. Será eso.

23 de junio

Ayer vi con Helena una obra de teatro en la que participaba Luis Merlo. Nos gustó, pues el texto original lo escribió Woody Allen y es uno de mis ídolos (de hecho, el otro día vimos “Medianoche en París” y también nos gustó mucho). Por desgracia, tras la obra, volvimos a la tetería que hay debajo de mi piso y a la que solemos ir varias veces por semana. Siempre nos hacen precio especial y nos tratan muy bien. Estamos sorprendidos porque ahora han puesto en ella una tienda de lámparas y es al mismo tiempo tetería y tienda de lámparas.

Bueno, he cerrado el párrafo y no he abordado la idea clave que había determinado para ese primer párrafo. Estuvimos hablando sobre la obra que vimos y, aunque nos gustó, reconozco que tenía un cierto halo de impersonalidad, esa textura fea de las obras creadas para ser distribuidas en masa. Me explico: viendo la espontaneidad de nuestros niños el lunes, el brillo que todos tenían en la mirada, topar con actores que se limitan a “repetir” el texto unas cien veces al año… No vi esencia ni luz. Vi a buenos actores que repetían un buen texto. Y nos dejó un poco indiferentes. Algo así como cuando vimos a Ismael Serrano en Cádiz y teníamos la sensación de que ni siquiera sabía en qué ciudad se encontraba, puesto que llevaba tres conciertos esa misma semana.

Es muy difícil mantener la llama de la vocación. Seguir disfrutando de lo que se hace sin perder el brillo de los proyectos que se inician. Es complicado demostrar cada día que se ama aquello que se hace. A diario.

No quiero repetir miméticamente. Hoy, esta mañana, he dado una entrevista en Radio Andalucía Información (RAI, que es de Canal Sur). Ha sido algo importante. El locutor se había leído la novela y me ha hecho preguntas inteligentes y muy adecuadas. He hablado de tipos de narrador y de los juegos de espacio. Me he sentido bien porque me han hecho preguntas que me han permitido demostrar que algo sé de literatura y que amo, de hecho, la técnica que hay detrás de toda obra. Hoy me han entrevistado para Canal Sur y por poco no olvido contarlo. Y no quiero. No puedo permitirlo. No quiero dejar de valorar que mi vida es un milagro fantástico. No quiero dejar de valorar el milagro de todas las pequeñas cosas que me están sucediendo en estos meses.

La literatura es maravillosa porque te permite renacer cada día. Como el actor que vuelve a actuar y hace nueva la obra. Como el escritor que firma un ejemplar y se parte la cabeza para no repetir jamás una dedicatoria. Como el músico, que reproduce el texto, sin llegar jamás a darle siempre la misma cadencia a las palabras.

La recursividad del lenguaje es infinita. El mayor manantial de vida que conozco.

22 de junio

Es bonito ir por el pueblo, comprar un libro, y que el librero te diga “ayer vi vuestra obra de teatro… ha sido impresionante. ¡Me gustó mucho!”. Después le pregunté si era familia o amigo de alguno de los actores y me dijo que no. Me dijo que le gustaba el teatro y que por eso había ido. Jamás pensé que CASI TODO ES VERDAD pudiera gustarle a gente que nos mira con una mirada neutral. Resulta casi milagroso.

Hoy ha sido un día importante. Hoy, después de diez meses, ha terminado el curso. Pasaré tres meses sin regresar a las aulas. Ya no habrá más lecciones ni más pizarras para mí. Lo necesito, sabe Dios que lo necesito, pero llegados a este punto siempre me siento orgulloso y en calma, pero también cansado y triste. Triste por abandonar a unos alumnos con los que se ha compartido tanto. Y triste, por qué no decirlo, porque siempre hay cosas que no han salido bien. Siempre hay temas que no diste como querías dar. Siempre se te queda dentro alguna espina clavada.

Podría contar muchas cosas de lo que ha supuesto para mí este curso. Lo más importante que puedo compartir es que ha sido fabuloso. Me lo he pasado muy bien dentro y fuera del aula y no guardo ningún recuerdo amargo del Alfonso XI. Tengo ganas de regresar y tengo ganas de comenzar un nuevo curso. Sin embargo, para dar hay que llenarse antes. Y ahora, tras tantos esfuerzos, he de recuperarme y cuidarme un poco. He de protegerme del mundo y recluirme en mí mismo. He de desconectar y descansar para que los alumnos que lleguen en septiembre puedan recibir una versión de mí como poco tan nueva como la que recibieron aquellos a los que hoy he dicho adiós.

Estamos de evaluaciones. Mañana toca calificar a muchos alumnos. Es el día, este, para terminar de corregir los últimos cuadernos y exámenes. Prefiero no pensarlo. Todo va demasiado deprisa y este final de curso ha sido apasionante…

21 de junio

Ayer representamos “CASI TODO ES VERDAD” y es difícil expresar con palabras todo lo que vivimos sobre las tablas. Me gusta el teatro, pero aún me gusta mucho más compartir una experiencia teatral con personas que nunca han vivido nada parecido. Para todos los que subieron a escena fueron sus primeros aplausos, sus primeros saludos desde el arco de embocadura y, sobre todo, la primera vez en que compartían de un modo tan sencillo e íntimo algo tan propio y honesto y a la vez cargado de ficción y de impersonalidad.

La magia del teatro es precisamente transmitir como propio un sentimiento que no es propio. Casi siempre, y así fue, lo que se expresa supera lo que el texto cuenta. Casi siempre la fuerza del drama nos arrebata y apabulla, dándonos mucho más de lo que nosotros le damos. Así, de ese modo, te conviertes en una antorcha que brilla, frente al resto del mundo, para manifestar que la literatura es un arma y un alma que insufla ánimo, espíritu y carisma.

Llenamos el teatro Martínez Montañés y muchas personas nos han felicitado por la obra. Los actores se portaron de forma impresionante y… ¡vimos tanta ilusión! ¡Dimos tanta ilusión! Pasamos tanto miedo y tantos nervios. Pero todo resultó propicio y hemos recibido mucho cariño y consideración. ¡Tengo tantas ganas de repetir! El próximo año vamos a volver. Y repetiremos. Volveremos a crear otro grupo y otra obra. Pronto me pondré a escribir y el próximo año representaremos.

Gracias a todos los que habéis hecho posible “CASI TODO ES VERDAD”. Gracias a nuestros colaboradores y actores. Hoy, en este momento, y un año tan intenso, me siento el escritor más orgulloso del mundo. Gracias a vosotros.

20 de junio

Helena está en el teatro con los actores. Al final todo ha encajado y, a pesar de las prisas, el montaje está listo. Tenemos números de baile, música en directo, y un alumno que toca el chelo y el piano. Tenemos teatro, pero también gimnasia acrobática y mucha ilusión.

CASI TODO ES VERDAD es una obra que jamás hubiera querido escribir. Nació porque no me dejaron escribir lo que verdaderamente quería escribir. No hay nada peor para un escritor que tener algo por decir y que alguien te niegue ese derecho. Sin embargo, ahora, un año después, me di cuenta de que todo esto tenía que nacer. El elenco, esos maravillosos actores de diecisiete años, hacen que ahora mismo tenga unas ganas impresionantes de llorar.

Como prometí, voy de amarillo. Y todo está como debe.

La gente, como siempre ocurre en los finales de curso, está histérica. Y poco saben y entienden de valores como los que queremos mostrar. Una visión y una misión mágicas. Un modo de ver el mundo desde las tablas. Como si todo ese gran teatro del mundo fuera, durante un par de horas, una parte sensible y celeste de nosotros mismos.

Cuando saqué las oposiciones me prometí a mí mismo dos cosas: que haría todo lo posible por dedicarme solo diez años a la docencia y que todos los años viviría algo capaz de conmoverme. Reconozco que este año ha tenido muchos momentos bonitos, pero esta tarde está llamada a darle sentido al trabajo de todo un año. Solo por hoy. Aunque no solo por hoy.

Mañana escribiré en este diario y relataré que todo ha sido precioso. Estoy seguro. Nada puede salir mal porque si algo sale mal, saldrá como tenía que salir.

La vida es la leche...

19 de junio

Mañana representamos CASI TODO ES VERDAD. Y ando por el instituto, en el departamento, matando la hora previa al último ensayo que haremos antes del gran día. Mañana todo serán nervios y prisas. Mañana mucha gente vendrá a vernos y podremos dar a luz una obra... que nos permitirá sentir y vivir en literatura. Porque el teatro es hermoso porque nos permite meternos dentro de los textos y mostrarle a los demás la experiencia que estos han generado. Descubres por otros y le transmites para otros lo que un texto te hace vivir. Y es bonito. Porque la literatura sobrepasa la lectura individual. Los textos son, en suma, un acto colectivo de inspiración, una experiencia grupal y una muestra de amor.

Me gusta el teatro, y me gusta representar obras con los alumnos, porque siempre todo sale bien. Todo lo que se sufre y se padece vale siempre la pena. No será la que mañana vean los espectadores la obra que yo escribí en Ugíjar, el año pasado. El público va a ver una obra que TODOS hemos construido en estos meses. Con sus errores reescriben mi obra y la construyen conmigo. Crece el texto por las aportaciones de cada uno. Todos, absolutamente todos, aportan su personalidad y estas hacen que hayamos creado, para todos y entre todos, algo mucho más rico. Con más sabor. Con más vida. Y espíritu.

Mañana es el gran día y pienso vestirme de amarillo. Porque todos los colores han de tener cabida en el teatro, al igual que todas las personas tienen algo que aportar sobre el escenario.

Llegados a este punto, que en realidad son dos puntos, porque es el de inicio y el de llegada, solo me queda desearle "mucha mierda" a mis niños y confiar en que mañana, como siempre ocurre, la suerte sonría a todos aquellos que ponen empeño. ¿Qué puede derrotarnos si hemos trabajado con ilusión?

18 de junio

En un determinado momento, te levantas de la cama y decides apostar por la victoria. Y dejas de pensar en los caminos correctos, en los planes b. Dejas de guardar la ropa cuando nadas. Ya nunca más, desde ese punto, pierdes la fe. La confianza, la real, te sobreviene. Y te sabes por encima de tus circunstancias. A partir de ahí, los límites desaparecen. Pasas a decir "perdón", dejas de pedir permiso.


Llegados a este punto, no me siento mal. Ni en lucha. No estoy cansado, ni alerta. Solo estoy. Con la mente fría. Con las manos llenas. Sabedor de que todo está en orden, aunque parezcan las sábanas revueltas y la nevera vacía.


No estoy herido. Ni cansado. Ya no hace frío y el calor no me afecta demasiado. Ahora, de pronto y de momento, vuelvo a recordar que culpar al destino es la decisión más cobarde (esa y no responder a los ataques, para no recibir más palos). Ahora, de pronto y en absoluto, prosiguen las estrellas, perviven los lamentos y se hace de día.


De lo que vaya, va. Pero hay que seguir y seguir hasta el final. Confiando en que todo va como debe. Porque todo va como debe. Estoy seguro.


De pronto, se enciende una luz. Y estoy tranquilo. Con la botella en la mano. Uso como posavasos el quicio. Salto desde abajo.

17 de junio

Hoy he estado en la jubilación de dos compañeros del Instituto. Jamás había pensado que "jubilación" viene de 'júbilo' y que eso es sinónimo de 'alegría'. La jubilación es alegría. Intuyo que supone una celebración del final de la vida laboral de una persona y eso, aunque todos los finales sean agridulces, es festivo, pues siempre se llega a la conclusión de que la persona ha hecho mucho y bueno por los demás.

En un determinado momento pensé que llevo cinco años dando clases (aunque soy el benjamín de claustro, todavía), pero que no siempre me dedicaré a esto. Tengo claro que algún día daré un paso adelante, cuando las circunstancias me lo permitan, y trataré de ser escritor. Buscaré, dentro de no mucho, que esta sea mi profesión predominante. Y aunque tengo ganas de dejar el coche, de levantarme temprano para otros menesteres, sé que echaré muchísimo de menos lo que hago ahora.

Quiero valorarlo. Maricarmen Navas dijo en su discurso que ha pasado todo el año con un nudo en el estómago, por saber que sería su último año. Sabía que no volvería a vivir todo esto y ha tratado de disfrutarlo con intensidad. Y yo... Yo quiero esa intensidad. Con más motivo, pues soy joven todavía, quiero vivir cada año como si fuera el último. Quiero seguir emocionándome en los finales de curso. Quiero seguir enseñando, mostrándome, dando todo lo que tengo. Quiero que la fuerza de las promociones que se van me envuelva y me conmueva. Quiero, lo deseo con todas mis fuerzas, que esta profesión (que espero no sea la mía toda la vida) me mantenga tan joven como los ha mantenido a ellos.

¿Por qué valoramos tanto las cosas cuando se acaban? ¿Tanto cuesta disfrutarlas cuando estamos comenzando? ¡Qué difícil es valorar los buenos momentos mientras están transcurriendo! Todo el mundo se descubre feliz, contemplando el pasado. Pero, por el contrario, cuesta tanto trabajo escuchar un "soy feliz" dicho por alguien que vive un día cotidiano...

16 de junio

Uno de mis mejores amigos, David, viene esta noche a conocer el piso. Vive en Italia y nunca había estado en Granada. Tengo ganas de llevarlo de tapas y de mostrarle algunos de los rincones de esta ciudad que es ya casi de primera (a pesar de los penaltis fallados en la última semana).

Voy, a toda prisa, amarrando detalles sobre la obra de teatro que representaremos el lunes. CASI TODO ES VERDAD cuenta la vida de una inmigrante que decide regresar a África en patera. Cuenta una historia de amor, como casi todo en esta vida, pero no deja de ser un pretexto para demostrar cuánto talento tienen los alumnos de Alcalá. Algunos tocarán la guitarra o el chelo. Tenemos gimnastas que compiten a primer nivel mundial y que también actuarán, entre las escenas. Además, por supuesto, tratamos de llenar un teatro y de contarle a mucha gente una historia que, al fin y al cabo, pretende transmitir un mensaje de esperanza y optimismo... pero también dejar claro que hemos de construir entre todos una sociedad con menos hipocresía y con más pasión. El motor del mundo es el amor y no el dinero, pienso yo. Pero ese amor fluiría de un modo más regular, y mejor dosificado, si el dinero también estuviera mejor repartido.

Escribí CASI TODO ES VERDAD en cuarenta y ocho horas. Y es una obra digna, para haber sido su proceso de gestación tan apresurado. Y lo hice en la peor de las condiciones posibles: con miedo. Escribía con miedo porque, por primera vez desde que recuerdo, me sentía solo. Y me sentía solo porque nadie, al menos en ese momento, en aquel fin de semana, compartía conmigo la honrosa certeza de saberme en peligro.

(Espero que al verse representado el espectador no perciba lo acojonado que estaba aquel fin de semana...).

Muchos de mis alumnos han terminado hoy la selectividad. Espero y les deseo que haya ido bien (y no solo en mi asignatura, por supuesto, sino en todas). Para ellos empieza el verano más largo de sus vidas. Serán unas vacaciones eternas. Y espero que las disfruten tanto como se merecen...

15 de junio

De tanto como he dicho que esto se acaba, empiezo a creer que llegará un momento en el que al mirar hacia arriba no vea pisadas en el techo, sino un somier, y me encuentre en Chipiona, juntando estados y chapas de kas, con la esperanza de que alguien me regale un motivo para decir bien algo que estoy vivo.

Será que después de todo, tras tanta guerra, tras tantos escarnios y milagros de adobe, de esos de pega, que se vencen por pura inercia, ahora me siento a los pies de la cama y las fuerzas faltan, y cuesta trabajo brillar y luchar, seguir convenciendo, mandar bien lejos ese pesimismo que siempre delata que nos encontramos cansados.

Pero nos encontramos. Y es raro, a estas alturas, mirar al espejo y ver frente a mí a alguien parecido a mí. Me resulta extraño, y casi sorprendente, seguir sintiéndome yo, a pesar del frío que hemos parecido, de los cominos que recorrimos y de los caminos que nos importaron. Porque aquí, después de todo, tras tantas decepciones, tras tantos gritos y victorias, tras el filo cortante de una nueva lluvia, que ha durado millones de veranos, después de todo, no se está tan mal.

Contemplo el calendario. Las semanas tachadas. En este mes de junio, que me habla de cervezas oxidadas, de lunas caducas, de cenas con pendientes y pendientes de septiembre. Ahora, que la madriguera suena a voz de terral y no de tierra, que las guindas son bridas y las bridas coyotes. En este momento, llegados a este punto, me toca atrapar mis zapatos a mis pies, pensarlo poco, peinarme un poco, y saltar a la calle.

14 de junio

Un lector de quince años me ha escrito por el TUENTI y me ha dicho lo siguiente:

"Me he leído ya tres veces tu libro, ¡está chulísimo!"

No recuerdo, quitando El Principito, haber leído nunca una misma obra narrativa tres veces. De pequeño tenía un librillo que empezaba diciendo "la leche aún está caliente. El helado es frío". Con esa oración dio comienzo mi iniciación en la lectura. Las cinco o seis páginas que contenía ese libro las leí varios miles de veces. Pero una cosa es volver a leer un libro de cuatro páginas y otra es releer una novela completa como Menta y nata.

Alguien sabio me dijo una vez que "la segunda lectura determina el inicio de la filología". Y si alguien es capaz de leer tres veces tu novela, en quince días, significa que la obra tiene algo que verdaderamente engancha (y que mucha gente está empezando a descubrir, a tenor de las cifras). Pero sobre todo... que ha nacido un lector experto.

Me hace ilusión estar ayudado a que la gente, mucha gente que no suele leer, esté retomando los libros. Porque para muchos, ya me lo están diciendo, MENTA Y NATA es el primer libro tras mucho tiempo. Pero no será el último. De nada me siento tan orgulloso como de esto. De potenciar la lectura. De devolverle a más de uno el interés por los libros.

13 de junio

Luis me ha dado el primer dato de ventas de mi vida. Desde el día 13 de mayo, en que presentamos la novela, y hasta el día 31... Se han vendido 1156 ejemplares. ¡En quince días! ¡Casi la mitad de la primera edición la hemos vendido en medio mes!

No sé bien qué deciros. Es un dato impresionante. Tan impresionante que no sé qué decir ni qué pensar en este momento. Bueno, sí. Siempre sé que decir. GRACIAS.

Eso es lo único que puedo decir y hacer: dar las gracias. Daros las gracias por todo lo que estoy viviendo. Todo esto es única y exclusivamente gracias a vosotros.

12 de junio

Mañana se cumple un mes de la presentación en rueda de prensa de Menta y nata. Todavía no sé cómo van las ventas, pero me voy a enterar en los próximos días. Parece increíble que haya pasado tan poco tiempo. Parece una eternidad y a veces siento que lleváramos toda la vida en los escaparates de Sevilla.


Me sigue pareciendo un milagro que la gente lea la obra, que me digan que les gusta, que compartan conmigo sus inquietudes. A veces son críticos, pero la mayoría de las veces recibo palabras de ánimo, que me hacen creer que la cosa va bien, que los datos están llamados a ser buenos. ¡Qué sé yo! Mañana se cumple un mes de aquella mañana, en el Estadio del Betis, en que Rafael Gordillo me dio la mano.


El tiempo es relativo. Un mes es mucho tiempo y es muy poco. Un mes sin respirar es mucho tiempo. Un mes sin ducharte, una cosa moderada. Pero un mes en esta aventura, para este bagaje, es poquísimo tiempo. Todo está por llegar.


En otro orden de cosas, el Granada ganó ayer. Hoy está remontando el Elche. Me haría mucha ilusión que ascendiera también el Granada, cómo no. Me cae muy simpático el equipo de la ciudad donde vivo. No sé si puedo decir ya, con cierto decoro, que Granada es también mi ciudad (por eso digo “el equipo de la ciudad donde vivo”). Ahora mismo sé dónde voto, pero no tengo tan claro de dónde soy. Sí sé que adoro y que admiro Granada. Me hace ilusión que tenga pronto un equipo de primera. Ojalá así sea.


Estoy nervioso. Escribo con el portátil sobre las piernas. Retorno en bus desde Sevilla. La semana pasada conduje demasiado y no tenía ganas de hacerme otros 500 kilómetros en mi pobre, en todos los sentidos, 206. Siempre he pensado que el billete de autobús es una forma de “comprar tiempo”. Son horas, demasiadas horas, en las que puedo trabajar o dormir. El tiempo no se pierde, si conduces tú. Aunque a veces conducir tiene su encanto, y perder el tiempo aún más, en este momento tengo demasiados frentes abiertos y no me puedo permitir perder tres horas.


Parece que ha llegado el verano. Hace calor de pronto y a Sevilla se le parece Sevilla. Tengo ganas de tomar vacaciones. Necesito demasiado descansar. Ahora, llegados a este punto, y con todo lo que está por venir, resta solo apretar los dietes y seguir avanzando. Mi cabeza dice “avanza”, pero mi cuerpo ya no siempre responde.


Siendo francos, estoy un poco preocupado…

11 de junio

Voy caminando por Sevilla. En la calle Castelar, en la tienda oficial del Betis, Menta y nata está en el escaparate. También en todas las Beta (incluida la de República Argentina) está presente. El Corte Inglés también ha apostado por la obra y otras pequeñas librerías también tienen el libro en sus escaparates.


He comprado un libro de Eduardo Mendoza y me he leído esta tarde la novela nueva de Albert Espinosa. Pienso en ellos, en toda la gente que escribe y que vende, y me he dado cuenta de que no los envidio por vender, ni por el éxito y la notoriedad, sino porque se dedican a lo que verdaderamente les gusta. Todo el rato.


Todo el mundo pensaba que yo quiero escribir porque eso te permite ser admirado por tu especificidad, por tu fondo, por tu manera de ver la vida. No niego que eso es reconfortante para el ego, pero me he dado cuenta, en mi paseo por el centro, que todo eso me importa más que menos. Pensé que lo llevaría de otro modo, pero me da igual. No me importa y no se me sube a la cabeza porque no me llega. No es algo que me ponga los pelos de punta. No me llama la atención ver mi libro en los escaparate o tener cada día nuevos amigos en Facebook o en Twitter. Me da igual. Me es indiferente. Tampoco me dicen algo los halagos, los comentarios, verme en la prensa…


No soy feliz cuando firmo libros. Tampoco lo soy cuando alguien quiere darme la mano (y prometo que yo soy el primer sorprendido). A mí lo que verdaderamente me hace feliz es escribir. Me encanta escribir. Me apasiona escribir. Y todo esto, lo que estoy viviendo, me ilusiona porque me acerca al sueño de poder seguir escribiendo. Vender no es un fin, es un medio. El reconocimiento o la publicidad no me llaman. Yo, siendo francos, estoy mejor solo, frente al ordenador, con la parsimonia de quien se siente capaz para contar. En pijama. Claro está, para contar necesitas a alguien que te escuche. Pero a mí me gusta contar y no ser escuchado. Me gusta el oficio. El oficio de escritor. No quiero ser famoso, ni ilustre. No me gustan los intelectuales, ni todos esos presumidos tertulianos. A mí me gusta la literatura y la soledad. Me gusta componer literatura. Y firmaría no volver a ver un libro mío en un escaparate con tal de poder seguir escribiendo toda la vida.


Jamás hubiera imaginado que iba a sentirme así. Jamás acierto. Espero sentirme de un modo y después se dan los casos y me equivoco prediciendo mis estados de ánimo. ¡Cosas que pasan! Es lo que tiene ser tan raro…

10 de junio

Raúl, mi preparador de las oposiciones, dijo una vez algo que me llamó muchísimo la atención. "Como durante el curso no puedo leer prácticamente nada, siento que me voy desinflando... Siento que voy consumiendo las reservas de todo lo que he leído durante el verano. Me siento desnudo, desprovisto de mi arma más poderosa. Por eso, llegados a este punto, necesito coger vacaciones para volver a leer, para volver a ser yo".

En este punto del curso, en que los días son eternos, y no tengo fuerzas para demasiados alardes, ni siquiera nocturnos, me acuerdo de aquello y lo digo bien alto y fuerte: necesito escribir, pero aún más necesito leer. Necesito tener tiempo para volver a formarme, para encarar obras de otros, para reponer el caudal que estoy agotando. Siento que, en realidad, estoy quemando las naves, mis recursos, lo poco que no he echado fuera ya.

¡Para seguir pensando necesito leer! ¡Por eso cada vez digo menos cosas interesantes!

"Pienso, luego leo". Y como leo poco, de un tiempo a esta parte, pienso poco. Hoy, en clase, me he dado cuenta de que me costaba más trabajo del habitual expresarme. No es grave. Sigo hablando con fluidez. Pero... no es lo mismo. No me siento como en septiembre y eso se debe, y solo se debe, a que he tirado demasiado del crédito. He fundido ya todo lo que he leído. Y necesito leer muchísimo más para poder seguir expresando cosas.

Este verano pasaré varias horas al día leyendo: lo prometo y me lo prometo. Eso me apetece mucho más que escribir. Es inevitable que componga textos todos los días. Es un hábito que no puedo perder. Un cocinero de renombre no puede salir en la tele y dejar su restaurante, pues perdería la soltura en el manejo de los cuchillos. Yo no puedo dejar de escribir, ni siquiera cuando no estoy escribiendo nada. Y, pese a todo, jamás en mi vida he necesitado tanto leer. Mucho más que escribir. Mucho más que comer. Mucho más que viajar. Mucho más que cualquier otra necesidad primaria, secundaria o refinada.

Me gusta leer. Porque despierta un tipo de inteligencia que me parece más poderosa que cualquier otro recurso humano. Me parece dramático que sea tan importante para mí el mundo de la literatura y que tenga que pasar dos horas y veinte al día en el coche... y no leyendo. Me parece dramático... y empiezo a estar un poco agobiado por sentirme tan en deuda con el mundo de la literatura.

9 de junio

"Cuanto más trabajo, más suerte tengo". Sin embargo, por motivos que no alcanzo a comprender demasiado bien, la gente a la que les llega el éxito se olvidan muy rápido de todo ese trabajo previo. Tienden, los triunfadores, a pasar por alto la ayuda recibida. Se olvidan, por olvidarse, de quiénes son, de sus verdaderos objetivos y, lo que es mucho más peligroso, de sus limitaciones y puntos débiles.

Algo tiene el éxito, el sentir que hemos tenido éxito, que nos hace creer que somos inmortales y que somos más guapos y más fuertes de lo que en realidad lo somos. Algo tiene la consecución de nuestros sueños que nos hace fríos para el dolor ajeno e insolentes para con aquellos a los que en otro momento hemos admirado. Parece lógico que, al conseguir lo que hemos buscado, dejemos de admirar a gente que, al menos temporalmente, pasan a estar a nuestra altura. Pero, ¿acaso eso justifica que nuestra toma de decisiones se vea alterada por la euforia? ¿Acaso es justo tratar a los demás de un modo diferente, ahora que hemos conseguido lo que buscamos?

La humildad no es una pose. Ser humildes no supone omitir que eres bueno haciendo aquello que te ha hecho llegar a tener motivos para no ser humilde. La humildad es una actitud autocrítica incorregible. Ser humilde supone recalcarnos a diario nuestra capacidad para seguir mejorando, pero también nos imprime una actitud constante en gratitud. Porque la humildad presupone que sabemos que somos el fruto del trabajo de otros, incluido el nuestro. La humildad presupone nuestro agradecimiento por los dones recibidos. Es imposible ser humilde y no tener gratitud. Es imposible ser humilde y no sentirte en deuda con aquellos que te han acompañado.

Hoy, en un día gris, en el que me ha tocado conducir solo, me ha dado por pensar que el mayor enemigo de cualquier creador es el propio ego. El mayor enemigo de cualquier persona es olvidarnos que cada día es nuevo y que, por tanto, a cada rato conocerás a personas nuevas a las que has de tratar bien, impresionar, insuflar tu espíritu, o mostrarles lo mejor de ti. Cada día requiere que renovemos nuestra actitud de búsqueda. Cada momento, si no nos lo creemos, exige fe y entrega. De coraje y constancia. Nada está hecho, aunque todo parezca hecho. Cada día comenzamos de nuevo y hemos de levantar la cabeza y evitar hacer desaires a todos los que no han llegado todavía.

El trabajo es importante. El trabajo como actitud, no como oficio. La disciplina y el esfuerzo. El rigor y la pasión. La imaginación, el entusiasmo y la alegría. No hay disciplina sin alegría. No hay constancia sin pasión. El esfuerzo, como poco, es un reflejo de nuestra gratitud, de nuestra rabia, de toda nuestra luz.

Es mucho más difícil digerir una victoria que una derrota. Es mucho más complicado encontrar motivación tras la consecución de un objetivo, que tras chocar contra una puerta cerrada. Levantarte tras haber caído no requiere valor, pues no nos queda otra. El valor hay que gastarlo cuando, ganada la batalla, sin necesidad y sin necesidades, has de seguir en pie. Y volver a caminar.

8 de junio

Quiero poder.


No quiero certezas. No quiero dinero. No quiero sentarme tras la cara oculta de la luna, para ver pasar sus noches. Porque las noches sin luna no me dicen nada y yo no quiero un cobijo agradable, ni una lluvia tibia, sin asuntos perversos que esquivar.


Quiero poder. No quiero detener la mirada en lugares cualesquiera, sino (de)tener esquirlas que evitar, vómitos de empeño, guadañas sobre mi garganta. La aurora fea, por miles de presagios funestos, me habla de ti. Porque no. No quiero ser, ni existir. No quiero temblar, ni llorar. No quiero ver la vida, ni saberme a salvo, ni saberme extraño o sabor finito. No quiero redención, perdón, sendero ni cuna. Quiero la llave rota en el ojal confuso. Quiero la selva, de faldas rajadas, y tangas manchados, por cartas verdes, que se caen de la manga, que se van de parranda, que bañan los presagios de voz y de día, de cumbre y de mañana, haciéndome pensar que estamos jodidos.


Hoy no quiero vida, ni verdad. No quiero perder el tiempo con las siluetas, ni con las sirenas, ni con las silencias, sino manchar los dientes con sangre de estrellas. No me vale la cera que repaso entre los dientes ajenos. No me vale la fragata, ni el carmín, ni tus medias prendidas entre mis pelos de alambre. No busco mar, ni parajes donde parar los coches que llenamos de gasas y de frondas, de jinetes sin caballos, ni relinchos que me arañas en la espalda, mientras muerdes mis marañas y mis penas.


Quiero ganar. Quiero poder. Quiero poder decirte que conozco tu voz lazada desde detrás de mi espalda. Seas quien seas y estés como estés, muérete de envidia porque hoy quiero poder, poder decir, poder hacer, poder sentir. Hoy quiero la cosa más simple, la cosita más dulce. La mentira más dulce. Hoy quiero, después de todo, la esencia barata y varada de todos los milagros, de los guisantes, para guardar bajo la almohada un chaparrón de caños, de mares, de fragancias y pellizcos.


Quiero la carne. El sol. Quiero poder compartir. Quiero pararme solo. En la calle. Y que calle la calle. Y que la calle se calle por tanto absurdo. Quiero las sierpes y volar los cuarteles celestes, y mirarme en mí, sabiéndote partir. Partirte a cachos. Marchar extraña tras tu cruz de prostituta y de profeta, que naufragas en tus bragas de silicona y de siembra, de estaño quebrado y bayoneta en trinchera.


Hoy quiero poder, estar, sentir, existir y mirarme. Mirarme en calma, entre los sueños impares. De días. De horas. De sobras y de luces.


Hoy, libérame. De la sal de la salve. Del ven y dime. Muerde mi lumbre y suprime, y maldice, y demuéstrame fuera, lo grande que caes, cuando estás cerca, cuando antaño parece (y parecemos) un rabo de nubes, una cometa violeta, tacones rotos, naufragando ardientes, en los estambres olvidados, que caen fundidos, detrás de las primeras luces.

7 de junio

ALFAR ha buscado el apoyo de una empresa de comunicación para que promocione "MENTA Y NATA". Luis me ha dicho que muchos escritores importantes son llevados por esta empresa. Conciertan entrevistas, promociones, actos y eventos. "Para ALFAR ya eres un escritor de los grandes", me ha dicho. Y yo me he sentido un poco ridículo porque todavía lo tengo todo por demostrar. Se me hace raro escucharme en la radio o verme en prensa.

Me han dicho que he salido en IDEAL de Jaén y en el DIARIO DE JAÉN. También hoy he hecho una entrevista para ONDA CERO de Alcalá. Algunos compañeros del IES me han dicho que ha quedado bien, aunque yo me notaba muy cansado y con poco fuelle. Me han preguntado varias cuestiones a las que ya había respondido en otros programas y, gracias a eso, me ha sido algo más fácil responder con cierto decoro (levantarte a las seis a diario te va desgastando... y yo estoy próximo a mi límite). A pesar de no estar en mi mejor momento, me he esforzado por Alcalá y por los oyentes. Hoy, en efecto, no me encuentro demasiado bien.

No sé qué pasaba esta mañana que en el Instituto he firmado seis ejemplares. Varios alumnos, algunos profesores... A veces el universo conspira y recibes más premio del que mereces. Todo el mundo quería que le firmara ejemplares. Y ahí me he visto: apoyado en una mesita que hay en el pasillo. En clase. En la sala de profesores. Mis dos trabajos juntos. Jamás pensé que mis dos pasiones (la docencia y la literatura) pudieran aproximarse de este modo.

Me están organizando, gracias a un librero muy importante en Sevilla, varios actos de promoción en peñas del Betis. La mayoría tendrán lugar a partir de septiembre y van a salir adelante gracias a Por nuestro Betis.

Todo va muy bien, pero hay días (como hoy) en que estoy tan cansado que me cuesta trabajo sacar un gramo de fuerza para poder disfrutarlo.

6 de junio

"A la niña le gusta su cerebro". Esta es una frase estelar, propia de Kent Brockman. Me la quedo para mí hoy. Lisa estaba agobiada porque había descubierto que tiene el gen Simpson y va a la televisión a contar que se está volviendo lerda.

Yo me siento un poco así hoy. Me duele la cabeza y creo que se debe a que tras la cena de segundo de bachillerato nos dieron garrafón. No bebo mucho (de hecho, tomé dos copas en diez horas), pero ayer me pegué casi todo el día durmiendo y hoy me faltan las palabras. Estoy lento y me expreso con más dificultad de la habitual (no suelo tener dificultades para expresarme, de hecho. ¡Para algo que hago bien...!).

Por si este estado me dura, y aunque confío en que no sea así, quería dejar una lista de mis cinco... ¿afirmaciones? ¿Enseñanzas? ¿Postulados? ¡Joder! ¡No encuentro la palabra que busco! Esta degeneración va más rápido de lo normal y he de darme prisa. Voy a hacer una lista de cinco cuestiones que otro día normal, en que mi cerebro (que pese a todo me gusta) no fuera dando saltitos como un CD deteriorado, hubieran podido conformar una entrada digna.

1. Si haces mil buenas acciones y una mala, tu error borrará todo lo positivo que hayas hecho. Este modelo existencial de ponderación de conductas beneficia, por tanto, a los mediocres. La vida tiende a tildar de "buenas personas" a los que generalmente son grises. El mundo está lleno de "buena gente" que no hizo nada interesante y de proscritos que se hartaron de hacer cosas positivas.

2. Nos infringimos dolor de forma gratuita porque es difícil asumir que hay semanas en las que no ha de pasar nada. Los estados emocionalmente activo son más atractivos que los valle. El placer es tan atrayente como el dolor, y el dolor tanto como el placer, solo que no siempre está a nuestro alcance sentir placer y siempre tenemos a mano algún foco de dolor.

3. Si has perdido algo, lo más inteligente es comenzar mirándote en los bolsillos (esta mañana he perdido quince minutos buscando la cartera porque olvidé aplicar este postulado de vida...).

4. La gente que te dice "sé tú mismo" generalmente están pensando "sé como yo".

5. La capacidad para odiar es proporcional a la capacidad para amar. No me creo a la gente que ama mucho y que odio poco. Tampoco me creo a la gente que odia y que parece no mostrar afecto. La gente extraodinaria es aquella que rompe los límites. Aquellos, los que van siempre un paso más allá, poco entienden del bien o del mal, de la grandeza o de la derrota. Cuando rompes ciertas barreras, todo se junta. Los límites siempre son difusos. Casi todo lo realmente hermoso oculta algún detalle atroz. Ser elegante es difuminar aquello que no ha de verse. La falta de sutileza te deja fuera del sistema.

5 de junio

Tengo calor y no sé bien a qué se debe.


Cualquier libro de autoayuda dice que todo en la vida es motivación. Puede que la voluntad sea el eje del mundo y no lo niego. Todos sabemos que todo, cuando estamos en vena, es posible. Sobrevivimos a retos, obtenemos besos imposibles, alcanzamos un estado de gracia, en la que la mejor versión posible de nosotros mismos es posible y cierta. Con motivación, todo se logra. Pero… ¿Qué hacer cuando no tienes ganas de volver a comenzar una semana nueva?


El personaje de Lázaro en “Casi todo es verdad” dice que le preocupa más no tener motivos para levantarse de la cama que no poder, físicamente, hacerlo. Eso yo también lo pienso. Considero que el cuerpo es una máquina perfecta, insuperable. Por desgracia, la mente nos delata. Somos bichos raros, contagiados de alma, que necesitamos que el espíritu esté en su sitio para que todo lo demás funcione. Me preocupa que a veces la inspiración se funde y nos ponemos tristes, y llega la resaca, que es el retroceso de las olas del mar. Echo de menos el mar. Echo de menos amar.


No entiendo muy bien por qué estoy triste. Bueno, en realidad, sí lo entiendo, pero no puedo decirlo.


Quedan dos semanas de curso. Siempre, tras la graduación, siento que el final ha llegado. Siempre, llegados a este punto, dejo de reponer los carteles. Pierdo los hábitos y paso a estar en rol “sobreviviente”. Siempre, llegados a este momento, echo la vista atrás y me doy cuenta de lo grande que ha sido el último año. Siempre lo son. Siempre son grandes, pero este curso es además bueno. Ha sido bueno. Un regalo. He conseguido un ramillete de sueños. Pero, de cara a mañana, que es lo que me ocupa, ¿qué me queda por hacer? ¿Qué me queda por vivir? ¿A santo de qué me vengo arriba (a las seis de la mañana)?


Muchos vecinos tienen cara de dóberman. Pasan coches que parecen tanques. El Paseo, a estas horas, estampa más ruido que nunca. Veo pisadas sobre el techo. Me duele la barriga y creo que son mariposas muertas.


Debería dormir. Algo no está como debe. Será que es domingo y que la semana comienza. El Betis es campeón de liga, pero algo no va como debe. Será el vacío, la lluvia de junio, que deja atrás la primavera, que nos recuerda lo rápido que se marcha todo lo bello. Se mancha rápido la piel suave, las manos sinceras, tu silueta de celofán granate al fondo del dolor.


Será que tengo miedo. Será que tengo sueño. Será que hoy, después de todo, me faltan los sueños. Será que echo de menos sentirme de los tuyos, besarte tan lejos. Añoro y araño los taxis que se pierden sin destino. Será que vuelvo a verte, crecida y fuerte, o que me siento bajito tras los sones de tu pérfida elegancia.

4 de junio

El acto de Alcalá la Real ha sido el mejor. Pero, por una vez, prefiero que las imágenes hablen por mí.

http://j-marchal.blogspot.com/2011/06/fotogaleria-presentacion-del-libro.html

Había muchísima gente y muchos de mis compañeros del IES han estado presentes.



Soy muy feliz por todo lo que este pueblo me está dando. Además, quiero compartir con vostros un vídeo que me han preparado mis alumnos de segundo de bachillerato para compartir conmigo este momento. Por cosas así me siento tan vivo.

http://www.youtube.com/watch?v=AiuVN3o9aPE

No tengo palabras hoy. Esto ha sido... ¡increíble!

Gracias, Alcalá, por hacerme tan feliz.

3 de junio

Firmo la guardia de biblioteca. He llegado con retraso.

Tres o cuatro personas me han parado en el pasillo. He salido de un examen y tres minutos antes debía estar ya abriendo la biblioteca. No he aprendido todavía a estar en más de un sitio al mismo tiempo y eso supone un problema en días como hoy. Nada se detiene.

De pronto, en el día de hoy, presiento que todo esto se me va de las manos. Hoy, sí. Nada se detiene y odio, sobre manera, tener que responder de un modo ineficaz a las cuestiones que me preguntan. Hoy, de forma extrema y sin atenuante posible, tengo prisa. El día se me va de las manos. La vida se me va de las manos.

Hoy, a las ocho, en Capuchinos, es la presentación en Alcalá. Realmente este acto siempre lo imaginé como algo íntimo y tranquilo. De pronto, no sé bien ni cómo, mucha gente me ha confirmado que vendrá. No tengo ni la más remota idea de qué va a pasar esta tarde, pero presiento que será grande. Lo único que sé, y no es poco, es que me esforzaré para dar lo mejor de mí mismo, para devolver tantísimo cariño.

Parece imposible cerrar una idea, completar un texto. En días así, en que el tiempo parece írsete entre las manos,

2 de junio

Alcalá la Real es un pueblo precioso. Tiene una fortaleza, llamada La Mota, que demuestra que era un enclave clave (valga la redundancia) para el mantenimientos de las comunicaciones, en la Reconquista. Además, está cerca de Granada, aunque su capital es Jaén, y casi colinda con la provincia de Córdoba. No está lejos de nada y, aunque las carreteras son susceptibles de mejorar, su posición tiene más ventajas que incovenientes.

Es un pueblo grande, con iglesias de fuste, situado a casi mil metros sobre el nivel del mar. Su Semana Santa es notoria y, de hecho, Martínez Montañés era alcalaino. También el Arcipreste de Hita era de Alcalá y, aunque en Alcalá de Henares no están de acuerdo, todos sabemos que vivió "a los pies de Sierra Nevada", como dice uno de sus textos, y que forma parte de la nómina de ilustres personajes que han arrancado su vida desde estas tierras.

Me gusta Alcalá y siempre que tengo un hueco me pierdo por la Pasarela, recorro el centro, y me adentro por calles que siempre me parecen nuevas. Entro en la biblioteca, pirateo el wifi, y descanso un rato en el Edificio Joven (todavía no he cumplido los treinta, así que he de aprovecharlo).

Me gusta Alcalá y no me cuesta demostrar que me gusta. La primera vez que estuve en el pueblo acudí, desde Ugíjar, porque a Aida la habían destinado aquí. Como buen novio (que era) me tocó acompañarla. Recuerdo que aparcamos mi 206 en la calle Maestro Pascual Baca y justo en ese momento la llamó la que era mi suegra, por aquel entonces. Yo vi el Alfonso XI antes que ella. Mientras ella hablaba, entré en el parking y cotilleé la conserjería. En aquel entonces, puedo jurarlo y no miento, tuve una premonición.

Volví a salir. Ella recién terminaba de hablar. Se veía La Mota en lo alto y hacía frío. "¿Ya has visto mi instituto?", me dijo nerviosa, pues aquella era la primera sustitución de su vida. "Me gusta para mí", le contesté, con algo de envidia. "Tal vez algún día trabaje aquí", pensé. Pero no lo dije... pues aquel era su momento. El mío, ya llegaría.

¿Quién me iba a mí a decir que meses después, pocos meses después, mi destino definitivo sería aquel instituto? El primer instituto de mi ex-novia. ¡Como no hay institutos en Andalucía! También recuerdo la madrugada última de Aida en el IES. Fue la única vez que la he visto borracha. Le daba pena abandonar el centro y ahora entiendo por qué. Cogimos dos botellas de sidra y nos las bebimos enteras. Aquel era un momento triste. Le hubiera gustado seguir dando FOL en Alcalá la Real, mucho tiempo más.

A la mañana siguiente hicimos su mudanza, como se muda quien piensa que jamás volverá. Parecía improbable que volviera a Alcalá. En todo caso para subir a La Mota o para el festival Etnosur. No entraba en mis planes volver a dormir en Alcalá, ni recorrer la calle Rosario. Si por aquel entonces me llegan a decir que un año después volvería al ALASKA, que mi destino sería Alcalá, que Aida ya no estaría conmigo, y que me vería organizando una presentación para aquella sala Capuchinos que tanto me gustó, desde la vez primera en que la vi, no me lo hubiera creído. Pero no fue casual. Que yo siempre sintiera que Alcalá tiene algo mío fue no más que una prolepsis. Desde aquella vez, incompleta y rara, que ahora me parece de otra vida y, tal vez, de otro pueblo, demasiadas cosas han encajado.

Todo el mundo en Alcalá me ha tratado bien. Los conserjes, los alumnos, mis jefes, los responsables de cultura. Los libreros y los camareros. No tengo ni un solo reproche que hacerles este año. Parecerá peloteo, lo mismo me da que se piense. Es lo que siento y lo que siento, lo digo. Si no lo pensara, hablaría del tiempo. Del paso del tiempo. De cómo ha pasado el tiempo, en este año. De lo mucho que nos ha cambiado. De lugar y a nosotros. Y, sin embargo, llegados a este punto, tengo que dar las gracias. Todo el mundo me ha tratado bien en Alcalá.

El destino está repleto de cabos sueltos. Que no lo son.

1 de junio

De un mail de Jose Antonio Sánchez Moreno (lector al que no conocía antes de publicar MENTA Y NATA):

"Como empezar… ¿Qué significa para mí Menta y Nata? Si te digo lo primero que se me viene a la mente, es una obra fantástica, una novela imprescindible que te absorbe desde el primer capítulo. Pensando un poco más, se trata de la primera novela histórica del Real Betis Balompié (ficción inspirada en hechos reales) que tiene una estructura muy peculiar en la que se narran dos historias de forma intercalada y que te deja absorto desde principio a fin.

Acostumbrado a leer, en cuanto presentaste la novela fui a adquirirla sin pensármelo. No te conocía, pero en cuanto investigue un poco más sobre ti, supe que algo que ha hecho un bético, para otros béticos, no podía ser más que una OBRA DE ARTE.

Comencé a leerla el mismo día que la compré y de inmediato me di cuenta que no podía parar, ya era un protagonista más de la historia, me identificaba con “Sebas” en cada paso que daba. Cada capítulo me parece mejor al anterior, y de cada página he sacado algún dato histórico sobre el Real Betis Balompié que desconocía y me enganchaba aún más.

De las historias que se cuentan, no sabría con cuál de ellas quedarme, porque me parecen tan brillantes y bien contadas, que sería imposible decantarme por alguna.

No solo se la recomiendo a amigos, familiares y personas béticas, sino también a todos los amantes de la literatura, la historia y que disfrutan con una pequeña cosa tan grande como son los libros y su lectura. Personas que no están acostumbradas a leer, me han felicitado por habérsela recomendado y al igual que yo, están muy absortos con la historia.

En mi pueblo, Aracena (Huelva), la gran mayoría de personas son bétic@s y seguro que dentro de poco, más de uno, al igual que yo, sueña con este espectacular libro. También me atrevo a decir que en cualquier parte del universo, habrá ahora mismo algún bético vibrando con tu historia. Si eres bético, te gusta aún más, porque mientras lees, tu imaginación vuela entre los años 1907-2005 metiéndote de lleno en la historia de tu club y haciendo que te sientas orgulloso de ser del BETIS.

Los últimos capítulos, están llenos de emociones y son para mi gusto los mejores, ni que decir tiene que si todos son increíbles, para los últimos no existen adjetivos.

Espero no haberme extendido mucho, pero esta novela merece esto y mucho más. Se lo merece y te lo mereces, porque detrás de esta obra estás tú, que eres al fin y al cabo el que me ha hecho soñar y disfrutar con tu buen hacer y profesionalidad.

Darte todas las fuerzas y ánimos necesarios, para que esta sea la primera novela de muchísimas obras más (que seguiré de muy cerca, debido a la genial sensación que me has dejado con esta). También darte las gracias por la simpatía que estás teniendo conmigo desde el primer momento, y para finalizar, espero que nos volvamos a ver muy pronto, porque a los dos nos ha unido una gran novela: “MENTA Y NATA”.

Enhorabuena y Suerte"

31 de mayo

Me siento un poco como el colectivo de indignados. Inicialmente pensé en que este blog me permitiría contar mis vivencias en el mes de mayo. Pensé que solo mi familia y cuatro o cinco amigos entrarían a leer mis desventuras en este proceso de promoción. Sin embargo, la acogida está siendo muy buena y estoy tenido un número muy alto de visitas. Gracias a todos por vuestra acogida y apoyo. El que brindáis al blog... y a la novela.

Escribo mientras mis alumnos de segundo de bachillerato se juegan su futuro en un examen criminal de sintaxis. Es de recuperación. Les he puesto un texto del Principito. En concreto, el pasaje en el que se despide de su rosa. El Principito es mi libro favorito, pero ese pasaje me gusta porque es una despedida. Y este examen también lo es.

Hoy quiero dedicar esta entrada a agradecer su colaboración a dos páginas web que están apoyando mucho a la novela. Son BetisWeb y Beticismo.net. En ambas han publicado notas referentes a MENTA Y NATA y agradezco su afecto de un modo especial. Tanto a ellos como a otros miembros de otros foros similares, espero saber agradecerles su entrega, de algún modo.

Todo va muy deprisa. Me impresiona muchísimo vivir este final de curso. Los últimos días de los alumnos del IES son muy especiales. Me resulta impresionante y me impresiona.

He de irme.