Mi nombre es Fernando Fedriani (@ffedriani) y soy profesor del IES Alfonso XI de Alcalá la Real. Imparto clase de Lengua y Literatura y realicé los cursos de doctorado en el ámbito de la Comunicación. Por todo ello, estoy siguiendo muy de cerca todo lo que acontece en la localidad en la que trabajo: porque me importa la localidad, pero también porque me apasiona todo lo que tiene que ver con la educación y con la comunicación. Considero que no es habitual que un fenómeno de masas se genere tan cerca de nosotros y creo que todos podemos aprender muchas cosas, y muy positivas, de todo esto.
Hoy me he tomado la libertad de destinar una de mis horas de clase a escuchar a mis alumnos. De forma controlada todos han ido opinando sobre todo el fenómeno surgido en Internet, y del que se han hecho eco diversos medios. Todos han ido sugiriendo ideas que me parece interesante compartir. Nada de esto responde a la opinión del centro en el que trabajo, pues se trata de una mera opinión personal, completamente individual y subjetiva. A pesar de lo cual, por si le resultan de ayuda a alguien, aquí las dejo:
1. A pesar de que siempre se dice que es mejor que se hable de ti, aunque no sea de forma positiva… no estamos de acuerdo. Entendemos que acontecimientos aislados y mal entendidos pueden empañar una labor educativa impecable. Y que eso no es justo. Por todo ello, y aunque no es necesario ni siquiera decirlo, todos los antiguos alumnos del IES Antonio de Mendoza expresaba esta mañana su orgulloso por haber estudiado en este centro educativo del que todos destacan su profesionalidad y calidad
2. Ha llamado la atención que se deje a los alumnos expresarse en el modo en que lo han hecho, y con la libertad con la que lo han hecho. ¿Quién puede mostrarse en contra del espíritu que subyace a ese modo de trabajar? ¿Acaso no es ese el tipo de educación que siempre demandamos.
3. Posiblemente las personas que han vertido sus ataques contra los creadores del vídeo son las mismas que suelen protestar contra la actitud de los docentes, a los que se suele tildar de inmovilistas. ¿Cómo no serlo? ¿Acaso tamaño castigo puede animar a que los docentes sigamos tratando de poner en práctica actividades novedosas y originales? ¿No nos llevan este tipo de críticas, absolutamente destructivas en la mayoría de los casos, a privar a nuestros estudiantes de nuevos intentos de mejora e innovación? ¿Quién se atreve a innovar si el precio puede llegar a ser tan alto?
4. Y decimos todos: ¿En qué piensan todos los que atacan gratuitamente a los alumnos del aula de educación especial que aparecen en el vídeo? ¿Qué clase de personas son capaces de hacer mofa de ellos? ¿Por qué no encuentran el valor necesario para firmar con un nombre propio los ataques que se centran contra un nombre propio? ¿Cómo es posible que hagan tanto daño sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos?
5. El respeto que se merece cualquier menor de edad, especialmente vulnerable a los ataques públicos, debería estar salvaguardado por cualquier sociedad desarrollada. No podemos hablar de “libertad de expresión” cuando lo que está en juego es la integridad personal de quien no puede defenderse.
6. Nos sentimos orgullosos de ser andaluces y nos horripila que cualquier manifestación que llevemos a cabo atraiga comentarios en contra de nuestra modalidad. Nuestra forma de expresarnos, como hablantes nativos que somos de la lengua española, es igualmente válida que cualquier otra. Por lo tanto, aquellos que nos señalan por hablar en el modo en que lo hacemos están demostrando su verdadera condición.
7. Entendemos que el colectivo no debe dar amparo a todos los que aprovechan la masa para atacar de un modo cruel, desmedido y gratuito a personas que solo trataron de demostrar su aprecio hacia un centro educativo. Afecto, dicho sea de paso, que es compartido por todos los que viven y trabajamos en Alcalá.
8. En la sociedad de la comunicación la búsqueda de la verdad ha dejado de ser el objetivo último de los procesos de comunicación. Por ello, algunas veces no nos detenemos ni un solo minuto a pensar qué vamos a escribir… y terminamos por expresar juicios de valor con los que ni siquiera nosotros mismos estamos de acuerdo. Tal vez sea positivo que todos reflexionemos un poco, antes de exponer comentarios que no sentiremos propios, pasado el tiempo.
9.Es positivo reírnos, comentar, compartir aquello que nos gusta. La ironía, la crítica sutil, todo ello constituye la base de la educación, al igual que la libertad de expresión y la convivencia. Nos duele creer que no es posible opinar, bromear, sin que alguien dé un paso más y se comporte de un modo hiriente.
10. Quiero expresar mi apoyo a los alumnos y compañeros del Coto y quiero darles las gracias por creer en la educación, en la innovador, y por tratar de poner en práctica ese postulado teórico que todos sabemos y que muy pocos tienen el valor necesario para llevarlo a cabo. Los alumnos son, deben ser y siempre serán el centro de nuestros centros. Prefiero mil veces un RAP compuesto por mis alumnos que cualquier otra canción, por mucho mejor que sea, compuesta por personas que se muestran incapaces de seguir aprendiendo.
Fernando Fedriani
@ffedriani